Reflexología podal infantil

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 Biblioteca Reflexoterapia para niños con cáncer

 

En el hospital de Sant Joan de Déu de Barcelona, se está realizando un servicio de tratamiento con reflexoterapia a los niños y adolescentes ingresados que reciben quimioterapia por algún tipo de cáncer. Se inició en la primavera del 2004 a partir de una iniciativa de la Dra. Bibiana Carrasco, cirujana pediátrica y reflexóloga –que lleva a cabo la terapia-, y Afanoc (Associació de Nens amb Càncer de Catalunya) -que subvenciona el trabajo-. La Dirección del hospital y el Equipo Médico hemato-oncológico recibieron con gran interés la propuesta y facilitaron de inmediato la puesta en marcha del proyecto.


Los niños reciben un masaje de las zonas reflejas de los pies, un día a la semana. Una vez pasada la sorpresa de una actuación de este tipo dentro del ámbito hospitalario, donde la mayoría o la totalidad de procedimientos que se realizan, son molestos incluso agresivos para ellos, los niños disfrutan totalmente del rato de la terapia. De una semana a otra eran ese momento, incluso lo solicitan ellos mismos. Saben y aprecian que les va bien, se encuentran más a gusto, les gusta, incluso alguno lo encuentra divertido.


Tanto el equipo médico como el de enfermería han podido constatar las mejorías en algunos niños respecto a aspectos tanto físicos como emocionales. En muchas ocasiones son estos profesionales los que indican y solicitan el tratamiento para un niño o adolescente que está desanimado, asustado, enfadado, encerrado en si mismo sin ganas de comunicación o cualquier otra situación anímica que dificulta la buena evolución del proceso y sobretodo su bienestar. La reflexoterapia produce la relajación suficiente que permite modificar el estado emocional, aunque sea en pequeño grado. Este cambio les capacita para que puedan recibir la ayuda que necesitan (que a veces no aceptan) y puedan tolerar y aceptar mejor la enfermedad y su tratamiento.


El cáncer es una enfermedad grave, de larga duración, con un considerable porcentaje de curación, sobretodo en la infancia. A pesar de las esperanzas de vida y los avances médicos, no deja de ser una situación muy dura y desagradable para todos los miembros de la familia. Todos los pasos del proceso (diagnóstico, inicio del tratamiento, complicaciones, ingresos hospitalarios, cambios físicos, etc) producen un gran desgaste de energía porque precisan una constante y gran capacidad de adaptación a cada momento. La familia entera sufre un giro rotundo en su vida cotidiana sin ningún tipo de aviso ni previsión. Aparecen problemas de relación, de convivencia, laborales, de organización, para el niño enfermo, los padres, los hermanos y la familia cercana.


Tanto el niño como sus padres, pueden sufrir un estado de shock emocional que les impide reaccionar para resolver las situaciones que se les van presentando. El tratamiento de las zonas reflejas de los pies puede aportar un lenguaje de comunicación diferente, útil para cuando fallan los demás canales de intercambio. Algunos niños solicitan a sus madres que aprendan estos masajes, para que se los puedan hacer más a menudo. Algunos padres se interesan sobre los puntos que pueden trabajar para ayudar en la salud de sus hijos. Siempre es interesante aprovechar estas situaciones para promover el contacto y la dedicación de los padres, enseñándoles algunas maniobras y puntos donde incidir sobre el pie de sus hijos. Muy a menudo, la familia se siente impotente ante esta enfermedad, porque el control de los sucesos lo toma el equipo médico. La reflexoterapia puede ser una oportunidad de colaborar y mejorar aspectos físicos y emocionales del niño enfermo y sus padres.


Esta técnica se utiliza como una herramienta más, dentro de todos los procedimientos que se realizan durante el tratamiento del cáncer. Se considera un complemento para tratar todas las alteraciones físicas y psíquicas que van aconteciendo durante la estancia hospitalaria. En este sentido, se ha visto utilidad en el estreñimiento y la diarrea, los dolores abdominales, musculares, de la columna, molestias de las zonas operadas, cefaleas y algias de todo tipo.


Mientras el niño recibe el masaje, según su edad, se le permite jugar, leer, dormir, mirar la televisión, comer y evidentemente hablar, porque proporciona un espacio muy adecuado para exteriorizar los problemas diarios ocasionados por el estado de salud. Con los más pequeños, hasta 4 o 5 años, la terapia se plantea como una diversión, acompañada de canciones y juegos, donde los pies pueden ser muñecos y juguetes. A partir de los 6 o 7 años, el contacto cutáneo permite la aproximación necesaria para que el niño exprese sus necesidades, sus carencias, sus deseos. Este acercamiento, que no es agresivo como otros que ocurren dentro del hospital, les ofrece compañía, cuidado y atención, y esto les da confianza, seguridad y tranquilidad. Durante el rato que dura le reflexoterapia se produce un ambiente relajado y distendido, que por sí mismo mejora el estado general, con disminución de dolor y disminución de ansiedad.


Todos estos efectos son captados por los niños, aunque no sean conscientes de ello, pero quienes son plenamente conscientes y así lo perciben, son los padres y todos los profesionales que estamos alrededor del niño.


La reflexoterapia es una buena herramienta que complementa el tratamiento del cáncer en niños y adolescentes.




Bibiana Carrasco

Cirujana pediátrica, reflexóloga



 


Reflexología infantil

renaciendo@reflexologiainfantil.org

Barcelona (Spain)