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Experiencias de
familias |
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Cuando nació Berta
yo tenía dos grandes miedos: salir a la calle con ella y que enfermara. El miedo
a que Berta se pusiera mala se debía a que yo pensaba que no tenía recursos para
ayudarla a curarse.
Sufría por tenerla que llevar a un médico y que la hicieran llorar, que no la
trataran con amor y la llenasen de medicamentos. Los primeros meses fueron bien
y estuvo muy sana, pero cuando tenía casi un año, estuvo 3 semanas con un virus
de estómago y con mucha congestión respiratoria. Sentía mucha impotencia de ver
cómo lloraba y yo no poder ayudarla, sólo podía acompañarla y tenerla en brazos.
El médico tampoco me daba ninguna solución, solamente que pasara el tiempo...
entonces entró en nuestras vidas la reflexología y fue el mejor descubrimiento
que he tenido.
¡Es mágico! El hecho de poder ayudar a sanar a Berta ha devuelto la confianza y
la seguridad en mi y en ella. Me siento responsable de su salud y creo en su
capacidad de autocuración. Cuando aparece una enfermedad ya no la vivo con
angustia. Hago un masaje a Berta y espero confiada los resultados. Me siento más
completa como madre, porque he descubierto que puedo ayudar a Berta en este
ámbito de la vida, ya que ahora tengo mis propios recursos.
Mónica Gallifa
Telf.660.427.287
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