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Experiencias de
familias |
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Desde que mi hija llegó la vida no para de
sorprenderme. La maternidad me agarró por el alma y dio un giro total a mi vida.
Una de las cosas que ha cambiado es la gestión de mi tiempo, ya que estaba
acostumbrada por el tiempo más calmado que me pedía mi descubierto un mundo
diferente, un mundo más sutil en el que intuición y que no me ha permitido a
base de prisas dar por bueno todo lo que se me ofrecía. Tuvimos mi pequeña y yo
un embarazo maravilloso, pero un nacimiento y parto terrorífico.
Cuando salí de aquel hospital con mi hija en brazos tuve clarísimo que a partir
de salud y el bienestar de mi hija, debía aprender lo que me fuera posible para
vivir saludablemente y debía escoger con cuidado las atenciones médicas a las
que iba a someter a mi familia, escogiendo l@s profesionales más adecuados, no
los que me tocaran en suerte. Desde entonces me he estado formando (con mi bebé
a cuestas) en diferentes disciplinas, entre ellas voy a destacar la
reflexoterapia podal. La reflexología me permite reconocer el estado general de
la salud de mi pequeña y solucionar con una rapidez sorprendente los pequeños
desequilibrios con los que nos hemos encontrado.
Le ha ayudado con el estado febril que le sobrevino con la aparición de los
primeros dientes, cuando tuvo la varicela me sentí muy útil gracias a ésta
técnica, me permitió acompañarla y comprobé cómo le tranquilizaba y le ayudaba a
dormir, también he podido comprobar con que rapidez actúa cuando hay bronquios
cargados y mucosidad, en todos estos casos he aplicado reflexoterapia cada día
mientras ha durado el malestar.
Todo iba muy bien
hasta que mi hija empezó a comer (además de seguir tomando pecho) y sus cacas
empezaron a ser sólidas, le daban terror. Se resistía a dejar que salieran, lo
pasaba fatal, lloraba, y terminó siendo tan eficiente su resistencia que era
capaz de retenerlas días y días. Yo le hacía masaje en los pies cada día, pero
aún así podía tardar tres o cuatro en evacuar.
Decidí hacerle el tratamiento varias veces al día y empezó a ser efectivo, las
cacas estaban mucho más hidratadas y blanditas y eran regulares incluso en
horario. Paulatinamente fui reduciendo el número de sesiones y el efecto se
mantuvo igual. Actualmente sólo le hago el tratamiento específico si algún día
no hace caca y al día siguiente todo vuelve a la normalidad. Doy las gracias por
tener a mano una herramienta tan sencilla y efectiva y animo a los demás padres
y madres a hacerla suya, así como a los profesionales de la salud a investigarla
y tenerla en cuenta tanto por su efectividad como por su inocuidad.
Julia Escañuela
Telf. 609.166.627
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