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Método Ángeles Hinojosa

Del respeto que mostremos al tratar al bebé,
dependerá en un futuro
su relación con la familia, la sociedad y su entorno.
Nadie debería tocarle, sin reconocerle como a un ser sagrado.

Ángeles Hinojosa

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Alumnas de A.E.R.I.

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Opiniones sobre la formacion

Queremos saber qué a supuesto para ti la formación de Monitoras/es de Reflexología Infantil tanto a nivel personal, como profesional. ¿Nos lo quieres contar?
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En los últimos años hemos olvidado que el organismo tiene mecanismos para mantenerse sano. Hemos delegado la salud de nuestros hijos en post de la industria de la enfermedad que es el negocio más fructífero del planeta en estos momentos. Pretendemos que cualquier proceso por el que nuestros hijos pasen se les “cure”, atiborrándoles de productos químicos e inhibiendo con ello las funciones orgánicas de las que dispone, con lo que acabaremos consiguiendo que su organismo olvide que sabe mantenerse sano.

El enfoque de la medicina convencional parte de la base de que el cuerpo no sabe y por tanto hay que intervenir en cualquier proceso que está pasando el organismo extirpando alguna parte de él o sustituyendo los mecanismos naturales con sustancias químicas, lo que provoca que el organismo deje de trabajar para solventar lo que está sucediendo en él. Por suerte desde hace unas décadas la cordura se está imponiendo por parte de muchos profesionales (estos sí) de la salud que aplican terapias y remedios para dejar que el organismo ejecute sus funciones y sane por sus propios medios fortaleciendo su sistema inmune y ayudándole sin intoxicarlo.

No existe nada más sabio y poderoso que la naturaleza. El cuerpo humano cuenta con millones de años de sabiduría. Ha llevado a cabo miles de mutaciones para llegar donde está, sobreviviendo durante milenios a virus, bacterias y demás intrusos (no menos inteligentes que él). Nadie mejor que el cuerpo sabe en cada momento lo que tiene que hacer, ingeniándoselas para preservar la salud y la vida. La enfermedad es una manifestación de todo ese poder puesto al servicio del organismo. Los mecanismos de defensa del cuerpo se ponen en marcha cuando éste necesita resolver algún problema. Es entonces cuando hay que permitirle hacer su función para que pueda ejecutar un trabajo que se hace imprescindible.

La fiebre, la tos, los mocos los vómitos y las diarreas entre otras manifestaciones del cuerpo, no son enemigos contra los que hay que luchar para eliminar a toda costa, sino nuestros aliados. Ellos nos protegen y nos ayudan a mantener una buena salud.

Conocer el funcionamiento del organismo y sus mecanismos, para mantenerse equilibrado, nos puede ayudar a entender sus procesos, permitiéndole así utilizarlos cuando los está poniendo en marcha.

Cambiar el concepto de salud para ellos/as, es algo que estamos obligados a hacer, como padres /madres y como miembros de una sociedad encargada de criar a los hombres y mujeres de mañana.

Nuestros hijos/as tienen derecho a saber que disponen de un organismo con recursos para defenderse y que reacciona favorablemente ante los estímulos y ayudas naturales.

Tienen derecho a saber que muchos de los productos químicos que les damos desde su más tierna infancia, no potenciarán sus recursos naturales, sino que les harán dependientes y les perjudicaran.

Ellos tienen derecho a saberlo y nosotros a devolverles la confianza que hemos dejado que les roben.

Tenemos obligación de entregar a nuestros hijos/as recursos y herramientas para que puedan auto gestionar su bienestar físico y emocional.

Podemos y debemos crear para ellos una nueva “Cultura de la Salud”.

Ángeles Hinojosa 

Para conocer más sobre el trabajo de Ángeles en otros ámbitos, visita su blog:  Re-Naciendo